jueves, 3 de marzo de 2016

No más grises

Se había vuelto a hacer de noche. De nuevo oscuridad. A simple vista no se apreciaban las estrellas en aquel cielo negro... Dentro de ella, en cambio, comenzaba a amanecer. El sol se abría pasó poco a poco y empezaba a ocuparlo todo. Por el momento, se distinguían los tonos anaranjados de las primeras horas de la mañana. En ella se reflejaba aquel horizonte que solo consigues ver si madrugas mucho, y merecía la pena levantarse a las seis de la mañana para verlo. Juro que la merecía. Cada vez que sonreía desprendía luz y sin darse cuenta... eclipsaba todo lo que tenía alrededor. Era tan demoledor como increíble. Ver cómo de nuevo se juntan las piezas, como se va poniendo en marcha, despacito, pero cada vez con más fuerza... Parece de locos, pero se podía apreciar en cada centímetro de su piel que se había convertido en alguien mejor. Se podían ver los colores, esos colores que hacen la vida mejor. La luz. Luz como sinónimo de felicidad, de fuerza. Adiós a aquella terrible oscuridad... Hasta siempre.

* ¡Y recordar cómo amar! http://youtu.be/Rip0bX2qrIs

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