jueves, 21 de enero de 2016

Nada más

No me duele ver nuestras fotos, no me duele ver lo felices que mostrábamos ser. Me duele acordarme de ese medio día que pasamos esperando a que nos dieran las llaves del apartamento en Benidorm, jugando a las cartas sentados en el suelo, con un calor de muerte, las maletas a rastras y cansados después de 6 horas de viaje... Y aún así sin necesitar nada más.
No me duele saber que besas otros labios, no me duele acordarme de todo lo que decíamos. Me duele acordarme de aquella noche que bajaste a casa, teníamos que hablar, las cosas no iban bien. Te abrí la puerta y nos miramos. En menos de dos segundos estábamos abrazados, besándonos con necesidad. Se nos olvido por qué nos habíamos enfadado. No nos hacía falta más. 

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