miércoles, 21 de agosto de 2013

αντισταθούν

Pasar de lo más alto, a lo más bajo en cuestión de segundos, como una montaña rusa, ¡pum! en un abrir y cerrar de ojos vuelves a estar dando otra curva peligrosa, de esas que te hacen gritar. Pero por muy mal que lo pases en ese minuto y medio que dura, siempre quieres volver a subir, porque cada momento que te sientes bien, allí arriba de todo, observando el mundo bajo tus pies, sintiéndote libe... Lo compensa todo. Cada momento bueno, aunque parezca que no, acaba valiendo mucho más que cualquier problema, cualquier discusión. Por lo menos... así es para mi. Me pueden llamar idiota, que no se lo que hago, ni lo que me conviene, pero me da exactamente igual. Para mi, lo bueno, hace que me olvide de las dificultades. Al final de cada día, cierro los ojos, y por muy asustada, triste, enfadada... que esté, me obligo a recordar cada sonrisa y cada escalofrío que recorre mi cuerpo. Me obligo a ver, que el motivo de levantarme por las mañanas es siempre el mismo, y que no hay sitio para mucho más en mi desordenada cabeza. Los 'para siempre' a veces es más indicado cambiarlos por 'a pesar de todo'.

No hay comentarios:

Publicar un comentario