Noche de estrellas y de luna que se esconde. De frío que te abraza, rozándote los huesos. Noche de calma. Calma triste. Noche de recuerdos. Rabia, frustración, desesperación. Cóctel de sentimientos sin sentido. Noche de miradas que se buscan sin encontrarse, manos que están demasiado lejos, sonrisas que se desvanecen. Noche de vueltas por la ciudad, sin dirección; vueltas en la cabeza, sin rumbo. Noche de por qué. Noche de sentir que todo acaba, de querer arriesgar, apostar más fuerte, subir más alto. Noche de certeza en aquello que nos hace felices. Noche de mirarte, y escucharte reír como un niño. Noche rápida. Intensa. Libre.
Noche de ti, de ti dentro de mi. Noche de paseos de la mano, de sentir el mar, de ver atardecer. Noche de sabanas y cosquillas. Noche de refugio en tu piel, en tus suspiros, en tu olor profundo con mi nariz en tu cuello. Noche de planes y confesiones. Noche de te quieros y sonrisas sinceras. Noche de tremendas ganas, ganas de despedirte con un beso. De ganas de quererte. Noche tuya. Noche mía. Noche nuestra.
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