Cuando te encierras en ti, te sientes fuerte, impenetrable... hasta que de repente, aparece alguien que deshace todas tus barreras con una sola mirada, que te despierta y te saca de esa zona de confort que tan bien conocías.
Suele ser alguien que nada tiene que ver con nosotros, quien menos imaginabas. Sin darte cuenta está dentro de tu vida, volviéndose una parte importante de ella. Una de esas personas que merecen la pena y te vuelven mejor, aunque te resistas a ello. Alguien con quien conectas, con quien sientes "chispa", química, como queráis llamarlo.
Y dentro de ti, por fin, risas, ganas, nervios, pasión, fuego, locura, sinceridad, alegría, calma, cariño, atracción, amor, vida. Te vuelves a sentir completa, a pesar de empezar a compartir con alguien.
Empiezas a creer en alguien, a creer en frases, en planes, en sueños. Empiezas a volver a creer en cosas que habían desaparecido para ti, y te acojonas, pero prefieres arriesgarte. Y un día te das cuenta de que te importa, y que ha dejado de ser un juego, o que quizá sigue siendo un juego, pero de esos de los que no te cansas (y en los que si se juega bien, todos ganan)
Y solo deseas, que funcione, por que merece la pena.
Yo, creo en ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario