domingo, 5 de febrero de 2017

Por mí

Ya no recuerdo la sensación de darte la mano, de girarme y robarte un beso. De reírnos juntos, hacernos bromas, abrazarnos. Ya no me acuerdo de lo nerviosa que me ponías al hacerme cosquillas, de dormir a tu lado, de hacer el amor. Ya no sé si sentía mariposas en el estomago cada vez que te veía sonreír. Me da rabia haber borrado todos esos sentimientos, las emociones, las ganas. 

Al mirar hacia atrás, nos veo, pero solo eso, imágenes estáticas, planas, sin que despierten nada. Ya no me acuerdo de cómo olías, ya ni si quiera sé la intensidad que teníamos al discutir, al volvernos locos. Estoy segura de que nos quisimos, y a pesar de que pensaba que jamás te apagarías en mi, hoy me sorprendo al ver lo que hace el tiempo. Como lo pone todo en su sitio, y nos cierra las heridas, dejando una cicatriz prácticamente invisible. Me frustra, pero no me duele. Me frustra darme cuenta de cómo las cosas desaparecen en tan poco tiempo, simplemente, un día, se van sin avisar.  Como cambian nuestras vidas en horas, como todas las rutinas, todos los hábitos, se desmoronan, cambian por completo. Empezando de nuevo, y de repente, te encuentras con una vida nueva, recordando los años pasados como algo pasajero, fugaz. 

Y si todavía no has entendido por qué a estas alturas escribo esto, el motivo es simple. De repente, me he parado a pensar en lo diferentes que son las cosas, en que soy feliz, y que ya, por fin, estoy tranquila. Me he perdonado, te he perdonado, nos he perdonado. He aprendido, he cerrado etapas. He crecido. He retomado aquello que había olvidado. Y también, he comprendido, que todo esto, todo aquello, me ayudó. 

A estas alturas, escribo por mi.

No hay comentarios:

Publicar un comentario