Eras casa, calor y confianza. Eras sueños cumplidos y metas por conseguir. Eras paz y torbellino de vida, sensaciones, latidos, silencios, risas. Eras tantas cosas que al principio, me asusté.
Dicen que los primeros amores nunca se olvidan, permanecen en nosotros, se instalan en una parte de nuestro corazón y ya jamás la dejan libre. Por mucho tiempo que pase, el recuerdo de ese primer beso, del contacto de la piel desnuda, lo veremos nítido al cerrar los ojos.
Un primer amor termina, es inmaduro y rápido. Sentimos con fuerza y luchamos contra viento y marea como si de este amor dependiera todo lo demás. Es como una estrella fugaz en una noche de verano, pero que al llegar el invierno simplemente, se va.
Un primer amor, por mucho que lo intentemos siempre termina. Tú y yo fuimos el mejor ejemplo, nos exprimimos tanto que al final fuimos dos desconocidos que habían ido alejándose, luchando en distintas direcciones, por la misma causa. Tú y yo fuimos todo, y somos nada.
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