Llego el momento, el momento de decir adiós, un adiós definitivo y del que por fin puedo casi afirmar de que estoy segura.
Mi mundo ha seguido adelante a pesar de mis pocas ganas de luchar por ello, al principio todo era cuesta arriba, pero hoy, ya apenas me acuerdo. A pesar de que nada se detiene, mi vida paró durante un segundo cuando vi que te ibas, cuando caí en la cuenta de que no había vuelta atrás, algo había cambiado, no iba a ser como tantas otras veces. No puedo culparte ni guardarte rencor, he pasado por muchas fases, creí que todo se arreglaría, creí que jamás superaría que te fueras, creí que todo había sido mentirá... Ahora creo que vivimos algo especial que simplemente terminó. Ya no te guardo rencor, ni rabia, ni pena, simplemente nada, hasta me daba miedo darme cuenta de ello. Me ha costado días y muchas lágrimas, muchos por qués, no entendí nada. Me refugié en ti a pesar de que ya no estabas.
En mis sentimientos ya no cabe arrepentirme de las veces que lo hemos hecho mal, ya no caben más quizás, quizá hubiese sido diferente si nos hubiésemos dejado de tantas historias... Pero ya no, ya no más. Me he prohibido a mí misma lamentarme por algo pasado.
Quiero que seas feliz y que recuerdes lo que tuvimos como lo que fue, algo especial. Si en el futuro nos encontramos me alegraré de saber que las cosas te van de maravilla, y que has cumplido tus sueños, igual hasta me apunto a tu gimnasio, ¡quién sabe! Me encantará escuchar que estas contento, que has encontrado lo que buscabas y que conmigo aprendiste a ser mejor, al fin y al cabo yo solo quería avanzar juntos, el bien para nosotros. Hay cosas que no pueden ser, tú lo sabes mejor que nadie. Ojalá viajes y te hagas fotos divertidas en Roma, visites la tienda Lego en Nueva York, sigas buceando con los peces de colores de las playas de benidorm y te siga pirrando pasar las tardes mirando chiringuitos. Ojalá algún día juegue mejor que tú al billar, porque he practicado, y mantengas la afición de gastarte una fortuna jugando a las canastas.
Me he prometido a mí misma no volver a hablar de ti, quizá aparezca tu nombre en alguna anécdota graciosa que cuente a mis nuevos amigos, porque por aquella época yo era feliz, perdidamente feliz. Quizá de repente, una tarde de domingo, me sorprenda pensando en algo que vivimos juntos... Nuestra semana en Londres, las escapadas de fin de semana, un partido al NBA en el que te dejabas ganar; quizá me acuerde de la botella de lambrusco que no nos gustó nada o de el finde que nos pegamos en el pueblo sin parar de hacer galletas; quizá me acuerde de cuando nos quedábamos fritos en el sofá hasta las tantas o de el día que me dijiste que era más rica que el pan bimbo; o quizá... Quizá me acuerde de nuestro primer beso, un día 24 en un portal número 7... Puede ser, pero simplemente sonreiré con nostalgia y el recuerdo desaparecerá.
Espero que las personas con las que compartas tu vida merezcan todas tus virtudes y sepan hacer de tus defectos algo mágico. Que no cometan los errores que yo cometí y que te hagan vivir cada día en las nubes, a más de siete metros sobre el cielo. Disfruta cada día y lucha siempre por aquello que consideras importante. Se tú, con todo aquello que te hace la increíble persona que eres.
Han sido tres años de mi vida, han perecido veinte, y me has regalado infinidad de momentos tanto buenos como malos. He aprendido y crecido contigo y solo puedo decirte, gracias.. Siempre habrá un hueco en mi para ese amor de película, para esa historia que no tenía ni pies ni cabeza, siempre podremos tomar un café y reírnos de lo inmaduros que éramos.
Sigue creyendo en los para siempre, nunca dejes de llorar al ver El diario de Noah y... Hasta el día en el que nos volvamos a encontrar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario